¿Qué es meditar?

Quizás la meditación forma parte de tu vida diaria y ya no tienes que seguir leyendo, (puedes, si quieres). Quizás, has meditado alguna vez, en la clase de yoga, o por tu cuenta con ayuda de algún vídeo o por recomendación de una amiga y lo has dejado porque era imposible concentrarse y ver que no podías dejar "la mente en blanco" te ponía aún más nerviosa. Puede que tengas una ligera idea y te lo imaginas como un señor sentado con las piernas cruzadas y los ojos cerrados simulando a Buda. Igual, estás en el otro extremo y pienses que la meditación es una práctica de frikis que les ha dado por el mundo espiritual y que simplemente es una moda, como las faldas midi o el reggaeton. 

Para unos y otros les voy a contar mi experiencia que es de lo único que puedo hablar con propiedad, a pesar de que he leído, he hecho cursos y la meditación es hoy en día una de mis prácticas cotidianas habituales para lograr bienestar.

Creo que no hay una postura, un estilo o un momento mejor que otro para meditar. He descubierto que cada ser humano es único y tiene que adaptar cualquier recurso del que quiere proveerse a su personalidad y a sus necesidades. Lo que a uno le puede funcionar a otro le puede arruinar la existencia. Y esto vale para todo: alimentación, forma de vida, deporte, ocio, amistades...

Lejos de darles una definición de lo que significa meditar que la pueden buscar ustedes mismos en cuestión de segundos, la meditación es estar en el momento presente de forma consciente. Estar con uno mismo ajeno a las distracciones exteriores y observando como los pensamientos transcurren sin juicio de ningún tipo, yendo y viniendo del pasado al futuro o viceversa, sin intentar retenerlos y buscando como guía el mejor anclaje en el ahora: la respiración. 

La respiración es la base de práctica meditativa, es el origen de la vida que hay en nosotros y nos ayuda a concentrarnos en lo que sucede en el momento en que esta ocurre. Cuando yo empecé a meditar me di cuenta de que no sabía respirar. 


Imagen de James Lee en Pixabay


Mi primer contacto con la meditación fue con el yoga y allí fue también donde aprendí a respirar. Después intentaba meditar en casa y era incapaz. Fui probando distintas posturas y formas y durante mucho tiempo mi meditación favorita, porque era la única que me funcionaba, tenía que ser guiada  y con música. Los sonidos y las palabras que van indicando los pasos a seguir hacen que me concentre mejor y llegue a estar profundamente relajada. Si la meditación contiene una visualización el resultado es más satisfactorio aún. Sin embargo hay gente que prefiere hacerlo en silencio, sin música, sin palabras, estando a solas con su respiración. En cuanto a la postura, a mí me costaba mucho hacerlo sentada y con las piernas cruzadas y me tumbaba. Ahora ya puedo sentarme y entrar en mi interior con más facilidad. 

La meditación, lejos de lo que se cree, también puede ser activa por lo que no hay excusa para la falta de tiempo, que ya en sí es indicador de un problema importante; si no tenemos diez o quince minutos para estar en soledad en todo el día, es muy probable que no nos estemos cuidando y vayamos por la vida como pollos sin cabeza.   

                                                                                   Imagen de Duy Cường Nguyễn en Pixabay 

Cada actividad básica que hagamos la podemos realizar meditando, es decir, atendiendo a lo que estamos haciendo y solo a eso, sin estar con la cabeza en otras cosas. La mente lo que va a hacer, 
porque ese es su trabajo, es seguir pensando pero nosotros la guiaremos una y otra vez a prestar atención a nuestro momento actual. Si estamos lavando platos, nos fijaremos en el plato, en el jabón, en el movimiento de nuestra mano, en el sonido del agua, en la textura del estropajo, en el olor. Aunque pueda parecer algo simple, que lo es, esa secuencia es la única que se está dando en ese momento, es lo único importante y lo único real. También se puede hacer caminando, cocinando, conduciendo...en cualquier momento de nuestro día. Seguramente nos resultará extraño esta nueva forma de conducirnos y en mi caso, ha significado ralentizar mi ritmo lo que a pesar del desconcierto inicial por hacer "todo tan despacio" me ha ayudado muchísimo a escucharme y así saber qué necesito en cada momento que de eso el cuerpo sabe mucho más que nosotros.

Les animo a que curioseen, prueben distintas técnicas hasta encontrar la que esté más acorde con su personalidad y que cuestionen todo lo que se les ofrece sobre cuál es la mejor o la peor manera de hacerlo y se lo pregunten a ustedes mismos. Cuestionen incluso esto que les digo. ¿Y ustedes, saben qué es meditar?

Comentarios

  1. Bonita descripción de lo que es para ti meditar... Yo medito o lo intento cada día, para mi significa estar presente, consciente del momento, supone una conexión especial conmigo misma que no tiene porqué ser una experiencia "agradable", a veces ese estado nos enfrenta a nuestros miedos, inquietudes, recuerdos, emociones... pero cuando eres capaz de estar presente, observando todo cuando te rodea, todo cuanto gravita a tu alrededor o en tu interior (sensaciones físicas que surgen como picores, molestias, hormigueo, pensamientos que acuden a ti, emociones que afloran... ) a modo de distracciones y si consigues observar todo eso sin reaccionar, analizar, juzgar, sin rechazar lo que surja o apegarte a nada... la sensación que tienes después es... eso lo dejo para que cada cual lo experimente. Como todo la atención se entrena y el estado de meditación surge... Gracias Belén

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    1. Muchas gracias, Eva, por tu comentario. Y es verdad lo que dices de que no siempre es algo bonito lo que surge cuando lo experimentas y tampoco el estado al que se llega es igual todos los días. A veces lo veo como una forma de compasión con una misma, te ves y aunque no estés en tu mejor momento, te sigues acompañando. Un abrazo por acompañarme también con tus meditaciones.

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